miércoles, 28 de septiembre de 2011

Solicitud ante la AGNU del Estado Palestino: Segunda Parte

           Como anticipábamos la semana pasada, entre el 21 y 30 de Septiembre, la atención se encuentra en lo que es la reunión número 66 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y las miradas, tanto de los analistas como de los medios de comunicación, estuvieron puestos el día viernes en la solicitud por parte del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, del reconocimiento del Estado Palestino.

            Ante el grito de “¡Basta, basta, basta!”, Abbas exhortó a una “Primavera palestina” y reclamó que son el último pueblo ocupado. Luego del discurso ante la AGNU, fue recibido en Ramala –Cisjordania- como un héroe, ya que pareciera que el pueblo palestino escuchó lo que deseaba escuchar.

            Pero aquí aparece mi primer interrogante, ¿es realmente representativo este reclamo del líder de la OLP? Como sabemos, tanto la Franja de Gaza como Cisjordania están separadas geográficamente como políticamente. Ya que en Gaza gobierna Hamas, mientras que en Cisjordania lo hace la OLP, a la cual representa Abbas -cuyo mandato expiró hace dos años-. Y no representa a la totalidad de los palestinos, porque la OLP limita la actividad política de Hamas en Cisjordania, lo mismo que implementa Hamas en Gaza con sus rivales de la OLP.

            Justamente Hamas se opone al reclamo esgrimido la semana pasada, ya que consideran que Abbas no consultó con ellos la petición de adhesión de Palestina a la ONU, por lo que la caratularon de “unilateral”. Por lo que así aparece un segundo interrogante, ¿desean los palestinos un Estado en base a las condiciones que se plantearon? De acuerdo con la BBC, “(…) un 35% de los palestinos encuestados tanto en la Ribera Occidental –sinónimo de Cisjordania- como en Gaza, no aprueban la creación de un Estado Palestino independiente en las condiciones que las planteó Abbas”.[1]

            Los temas que preocupan a este porcentaje de la población son tres. Primero que, más allá del reconocimiento del Estado, con ello no significará que desaparezca la ocupación - citan como ejemplo la invasión israelí en el Golán sirio y en el sur de Líbano, que se produjo entre 1982 y 2000, y el ataque contra Líbano en 2006-. A su vez, la OLP dejaría de ser el representante de todos los palestinos y por ende la diáspora vería limitada su expresión y la defensa de sus derechos. Por otra parte,  “(…) el Estado Palestino no podría absorber a los millones de refugiados desde 1948 y se crearía un nuevo conflicto si varios ciudadanos intentaran regresar a los territorios de donde fueron expulsados, ya que muchos de ellos pertenecen hoy a Israel”.[2]

            En cuanto a la posición adoptada por Israel, estuvo centrada en la solicitud de un diálogo bilateral, con el nuevo auspicio del Cuarteto –EEUU, Rusia, ONU y UE-. Este diálogo se enmarca en las conversaciones de arrastre, las cuales son convenientes para los israelíes, ya que cuentan con el apoyo de los estadounidenses. Apoyo que tiene su base en el accionar del grupo de presión pro israelí, más conocido como el lobby israelí, y se materializó en la posición del Presidente Obama quien reiteró su posición de “objetar muy categóricamente” el reconocimiento de un Estado palestino.

            En definitiva, el Consejo de Seguridad de la ONU comenzó a discutir la petición de Palestina de ser admitida como miembro de pleno de derecho, en lo que representa la apertura de un proceso que puede durar semanas o meses y que está condicionado a la posibilidad de que palestinos e israelíes reanuden conversaciones bilaterales. Por lo que de los tres escenarios posibles que había pronosticado, el del medio fue el que se produjo –ni el más optimista, ni el más pesimista-. Este establecía que: “La OLP solicita la adhesión plena, pero el Consejo de Seguridad aplaza la decisión por varias razones, por razones de orden, por una propuesta de modificación del texto, postergándola hasta que se llegue a un acuerdo sobre las modificaciones, lo que concluye anulando al proyecto en su totalidad”. Examinándolo cautelosamente, podría decirse que la defensa diplomática de Israel rindió sus frutos, pero hay una cuestión a tener en cuenta: Israel, a nivel regional, cada vez está más aislado.

            La posición de Egipto como de Turquía no lo benefician. En el caso de Egipto, desde la caída de Mubarak, era previsible que sería difícil para las fuerzas armadas a cargo del poder, sostener las mismas condiciones del impopular tratado de paz con Israel firmado en 1979, a cambio del cual El Cairo recibe de EEUU miles de millones de dólares anuales de ayuda militar. A lo que hay que sumarle el acontecimiento del viernes 9 de septiembre, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel asesinaron a 5 guardias fronterizos egipcios durante un incidente con supuestos atacantes palestinos. Esto desató la furia en El Cairo, donde una multitud tomó por asalto la embajada de Israel. En cuanto a Turquía -miembro de la OTAN- las relaciones se han tensado a partir del asalto en aguas internacionales a la flotilla Mavi Mármara por fuerzas israelíes en mayo de 2010. La embarcación de bandera turca llevaba ayuda humanitaria a Gaza, y resultaron asesinados ocho ciudadanos turcos y un estadounidense de origen turco. El rechazo de Israel a pedir disculpas por este incidente llevó al gobierno del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan a expulsar al embajador israelí en Ankara.
           
            Unos días atrás concluía diciendo que era un tema a seguir, pero que las perspectivas no eran las mejores, pudiéndose generar en todo caso una radicalización de las partes. La radicalización ya se produjo: Netanyahu, Primer Ministro de Israel, había manifestado que no congelaría la creación de asentamientos en los territorios ocupados, porque así lo sugiere su electorado. En una clara muestra de esto, el día de ayer el comité regional de planificación de Jerusalén aprobó la construcción de 1100 nuevas viviendas para israelíes en Gilo, un barrio en la zona oriental de la ciudad que, según la ONU y la legislación internacional, es territorio ocupado. Tanto EEUU, la UE como la Autoridad Palestina han criticado el anuncio, lo cual se interpreta como una represalia por la petición de reconocimiento como Estado planteada por los palestinos ante la ONU. Es más, un grupo de diputados de la coalición de Netanyahu,  han propuesto que Israel anexione todas sus colonias en territorio palestino y cree un Gran Israel. En una carta han recomendado utilizar “la crisis como oportunidad” para la anexión, que según ellos debería combinarse con la retención de los impuestos recaudados por Israel en los territorios ocupados.[3]


[1] Sbarbi Osuna, M. Los palestinos que se oponen a su propia independencia. Observador Global. Disponible en: http://observadorglobal.com/los-palestinos-que-se-oponen-a-su-propia-independencia-n31271.html.
[2] Ibídem.
[3] González, E. Israel aprueba construir 1.100 viviendas en zonas ocupadas de Jerusalén.El País. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Israel/aprueba/construir/1100/viviendas/zonas/ocupadas/Jerusalen/elpepuint/20110927elpepuint_9/Tes.

jueves, 22 de septiembre de 2011

A diez años del 11-S

           En estos días, para ser más precisos entre el 21 y 30 de Septiembre, la atención se encuentra en lo que es la reunión número 66 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El día de ayer tuvo la posibilidad de presentarse nuestra Presidente, Cristina Fernández de Kirchner, donde renovó el reclamo para abrir un diálogo bilateral con Gran Bretaña por el tema de Malvinas y, la necesidad de que la República Islámica de Irán colabore en lo que se refiere al caso de la AMIA.  Sin embargo, las miradas estarán puestas en lo que mañana será la solicitud por parte del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, del reconocimiento del Estado Palestino. Éste tema lo tratamos la semana pasada y plateábamos algunos escenarios a futuro, que se revelarán mañana y los cuales analizaremos la semana próxima.

            Pero para el día de hoy he decidido retrotraerme a diez años atrás, a aquél 11 de Septiembre cuando se produjeron los atentados a las Torres Gemelas –o World Trade Center- y al Pentágono. Desde el 9 de Noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y la URSS comenzó a eclosionar, el mundo no se había visto sacudido de tal manera. A veces se menciona éste período de tiempo como del 9/11 al 11/9, jugando un poco con la coincidencia de los números. Pero como decía recién, quiero retrotraerme a aquél momento específico.

            Personalmente tenía sólo 16 años, por lo que estaba cursando la escuela secundaria. Por ser el día del maestro no tuve clases, y me encontraba en mi casa desayunando. Otras personas probablemente estaban en sus trabajos, algunos estudiando, o haciendo los quehaceres de la casa; en fin, era un día totalmente normal. Pero alrededor de las diez de la mañana como a muchos nos pasó, quedé sorprendido ante las imágenes de la televisión. A las 08:46 hora de Nueva York -09:46 hora en nuestro país- el vuelo 11 de American se había incrustado por completo en la Torre Norte del World Trade Center. Unos 16 minutos después, veíamos en vivo cómo se chocaba un Boeing 767 contra la Torre Sur. Sinceramente, parecía una escena sacada de una película. La mediatización de los medios de comunicación, que nos genera la sensación de estar cerca de los sucesos que ocurren alrededor del planeta, funcionó a la perfección para los fines  de los terroristas de la red Al Qaeda, ya que generó terror a los que mirábamos. Treinta y cinco minutos después, otro Boeing 757, chocaba contra el Pentágono. A su vez se informaba que mientras se derrumbaba la Torre Sur, lo cual se estaba emitiendo en vivo, el vuelo 93 de United se había estrellado en un campo en Pensilvania. Luego se dijo que el objetivo de este avión era el Congreso de los EEUU. Posteriormente caía la Torre Norte.

            El saldo fue de 2992 muertos –incluyendo a los 19 terroristas- y 24 personas desaparecidas. Entre las personas fallecidas se cuentan cuatro argentinos. Las sensaciones eran extrañas. La máxima potencia mundial en lo político, económico, que había hecho de su cultura una forma de influencia, recibía el primer ataque en su propio territorio. Y nada más y nada menos, que de la mano de 19 miembros de una red terrorista fundada por un ex aliado de ellos: Osama bin Laden. Todavía era pronto, pero en seguida se percibió que el contexto internacional había cambiado.

             Lógicamente, nuestro país se vio sumido en lo que fueron los problemas domésticos del 2001, que tuvieron su corolario el 19 de Diciembre cuando Fernando De la Rúa renunció como Presidente. Pero no por eso podíamos dejar de prestar atención a ciertos síntomas del sistema internacional: la economía estadounidense entró en una fase de recesión como resultado de la inseguridad y la desconfianza en la seguridad del mundo occidental después de una década de crecimiento prácticamente ininterrumpido; se declaró la guerra al terrorismo, siendo su primera expresión la invasión de Afganistán el 7 de octubre de 2001 por fuerzas de la OTAN y la Alianza del Norte con apoyo de las Naciones Unidas, ante la negativa del gobernante régimen talibán de entregar a Osama bin Laden, que supuestamente se había refugiado en ese país; y palabras como Eje del Mal, neoconservadurismo y ataque preventivo comenzaron a ser más familiares.

            Como todos los años, luego del ataque, se conmemora un nuevo aniversario de lo sucedido. Éste año, al conmemorarse el décimo aniversario, no ha sido la excepción. Tanto en los diarios, televisión y radios se ha hecho mención al tema. Han aparecido, como sucede cada año también, las tesis conspirativas en torno al atentado sustentadas en ciertas incongruencias.

            Y la realidad nos recuerda que luego de aquél día el mundo no volvió a ser el mismo. Los conflictos armados, las crisis económicas y las problemáticas humanitarias han proliferado. Por lo que podemos afirmar que el contexto internacional ha ido corriendo el foco en ciertas temáticas, en detrimento del contexto doméstico. El mundo globalizado en el cual nos encontramos así lo infiere, y las crisis económicas y políticas que semana a semana aquí analizamos también. Allí radica la importancia de los atentados del 11-S: más allá del proceso de securitización que sufrió la agenda internacional, se le recuerda al ciudadano que las consecuencias del sistema internacional con mucha probabilidad lo afecten de manera directa o indirecta, para bien o para mal. Quizás afecte su bolsillo, o como me pasó a mí la sensación de seguridad o sensibilidad, pero de una u otra forma ya no hay manera de escaparle.

            De ésta forma recordamos el 11-S y su implicancia en marco del sistema internacional.

martes, 13 de septiembre de 2011

Solicitud ante la AGNU del Estado Palestino

          El día de hoy vamos a abandonar un poco el tema relacionado a la crisis económica, la cotización del oro y el dólar, las movilizaciones en un Chile que parece no poder salir de ésta dinámica de catástrofe tras catástrofe –recordemos el terremoto y los mineros el año pasado, al accidente de avión de hace diez días-, y vamos a hablar sobre un tema que me toca en lo personal, ya que estoy haciendo mi tesis sobre éste tema, y es la solicitud que va a realizar la Autoridad Palestina en la Asamblea General de la ONU, el día 20 de este mes. Lo que demandará será que se reconozca el Estado palestino como miembro de la organización internacional, probablemente motivado por la “Primavera Árabe”.

            Lo que se va a proponer es una solución de dos Estados y el reconocimiento del Estado Palestino, que ya se había esbozado en los Acuerdos de Oslo en 1993, y que con la Hoja de Ruta en el 2003, de alguna manera se formalizó.

            Sinceramente, no creo que la solicitud sea finalmente aprobada. El por qué de esta afirmación es, por un lado, los territorios donde se plantea crear el Estado Palestino –Cisjordania y la Franja de Gaza-  representan un interés nacional para Israel; y por el otro, el apoyo que recibe Israel por parte de EEUU. Apoyo que tiene su base en el accionar del grupo de presión pro israelí, más conocido como el lobby israelí, y que hoy ha sumado un nuevo capítulo. Ya que el presidente norteamericano reiteró su posición de “objetar muy categóricamente” el reconocimiento de un Estado palestino si la moción llegara al Consejo de Seguridad, porque cree que sería contraproducente al resultado deseado de una solución de dos estados, esto de acuerdo a lo estipulado por Observador Global. La opción de convertirse en el miembro 194 de las Naciones Unidas con plenos derechos ya está descartada, por éste veto de Washington. Parece más probable que su futura situación en la organización se parezca a la del Vaticano, observador sin derecho a voto.

            Entonces, lo que se observa es una clara estrategia del dilema zanahoria-garrote. ¿Cómo sería esto? Para los palestinos la zanahoria es la conformación de un Estado. Por lo que EEUU propone conversaciones, que he denominado de arrastre. Entonces se reúnen el Presidente de EEUU, el Primer Ministro de Israel y el representante de la Autoridad Palestina. Llegan a una serie de acuerdos, que no serán cumplidos, por algún atraso o desacuerdo en un punto, lógicamente del lado israelí. Por caso se pude mencionar los Acuerdos de Oslo, la Hoja de Ruta y la Conferencia de Annapolis. Entonces pasa el tiempo, se generan conflictos entre los bandos -el garrote-, donde Israel por su poderío militar suele salir mejor parado – ejemplo de esto son las Intifadas de 1987 y 2000, o la invasión a la Franja de Gaza- y la comunidad internacional comienza a demandar una solución ante éste conflicto. Por lo que se llama a una nueva negociación y se produce la misma dinámica, arrastrando nuevamente las conversaciones.

            Ésta solicitud tiene aspectos novedosos, pero no deja de enmarcarse en las mencionadas conversaciones de arrastre. Lamentablemente, llegar a una solución va a ser una tarea compleja. Israel, que debemos destacar desde la Guerra de los Seis Días en 1967 pasó a ser una potencia de ocupación, ya que se anexó los territorios de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental, pareciera constantemente tener a la comunidad internacional en franca oposición, excepto a EEUU. Es más, la resolución 242 de la AGNU, que es famosa por el número, establece que debe retirarse de estos territorios ocupados, a los cuales Israel ha denominado “en disputa”. El origen de éste comportamiento es la ideología sionista, la cual establecía en su momento –ya que lo ha logrado- la creación de un Estado que reuniera a los judíos. Percibían que sería la única forma de dejar de ser perseguidos a lo largo del mundo. Quien representa de manera ortodoxa ésta ideología es la derecha israelí, la cual es renuente a cualquier tipo de intercambio de “tierra por paz”, y es la que gobierna actualmente.

            Sin embargo, los palestinos también llevan su parte. A la incapacidad de formar un gobierno unificado entre la Franja de Gaza y Cisjordania, se le debe sumar las prácticas terroristas de Hamás y su vinculación con otras organizaciones consideradas terroristas, como Hezbolán en el Líbano.

            El tema es que tanto un bando como otro tienen argumentos válidos para justificar su comportamiento. Los palestinos pueden mencionar que las prácticas terroristas no son otra cosa que la herencia de la Haganá, Leji e Irgún, tres organizaciones judías que antes de la conformación del Estado de Israel se dedicaban a realizar ataques terroristas; o que la imposibilidad de conformar un gobierno unificado se debe a que la Franja de Gaza y Cisjordania se encuentran geográficamente separados, y las presiones de Israel no le permiten desarrollarse económicamente –caso paradigmático es el de la flotilla, el cual tuvo como consecuencia el rompimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Turquía-. Por otra parte, la actitud de Israel tiene su origen en la guerra que iniciaron los árabes al otro día de establecerse la independencia, encontrase en una región que le ha sido hostil, los ataque sde organizaciones terroristas, etc.

            ¿Cuál es el temor de Israel ante el reconocimiento? Lo ha dicho el ministro de Defensa israelí Ehud Barak, y es que el mundo condene a Israel no sólo por violar el derecho internacional, sino también por cometer actos criminales en un Estado ocupado reconocido por la ONU.

            Más de 100 estados ya han reconocido a Palestina. Por ejemplo Reino Unido, Francia y otras naciones europeas han elevado la clasificación de la delegación general palestina a la de “misiones diplomáticas y embajadas, estatus reservado normalmente para estado”. Le debemos sumar el apoyo de China, que se materializó en estos días.  

            Nuestro país, en Diciembre del año pasado anunció el reconocimiento del Estado palestino con sus fronteras del 4 de Junio de 1967, previo a la guerra de los Seis Días, en el marco de una estrategia compartida tanto con Brasil y Uruguay. Creo que esto se explica por una cuestión fundamental: Argentina se va a encolumnar ante todo reclamo en contra del colonialismo, porque así entiende que es la situación en las Islas Malvinas, cuestión que ya hemos desarrollado aquí. Ésta posición se ha adoptado a pesar de que, la comunidad judeoargentina es la más numerosa en Latinoamérica y la quinta a nivel mundial. Basta recordar el atentado de de la AMIA, allá por Julio de 1994, que dejó 85 muertos, 300 heridos, que se debió al hecho de que Argentina suspendió la transferencia de tecnología nuclear a Irán. ¿Por qué la AMIA? Porque Irán tiene una política en contra del Estado de Israel, es más su actual Primer Ministro Mahmud Ahmadineyad dijo en el 2006 que: “Israel debería ser borrado del mapa”. Con este ejemplo quiero bajar a la realidad común la implicancia de la relación Argentina-Israel y las consecuencias que puede tener.

            Los escenarios que se pueden plantear luego de la Asamblea son, según Wael Saad éstos tres los cuales he ordenado del menos probable al más probable:

1- La OLP solicita el estatuto de miembro pleno a la Secretaría General de la ONU, la petición se transmite al Consejo de Seguridad, quien aprueba el pedido de adhesión del Estado palestino con sus fronteras de 1967 y su capital en la parte oriental de Jerusalén y por lo tanto la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la solicitud. Es un escenario, por lo menos, improbable, porque esa solicitud sería objeto de veto por parte de los EEUU, lo que significará el fracaso del pedido palestino.

2- La OLP solicita la adhesión plena, pero el Consejo de Seguridad aplaza la decisión por varias razones, por razones de orden, por una propuesta de modificación del texto, postergándola hasta que se llegue a un acuerdo sobre las modificaciones, lo que concluye anulando al proyecto en su totalidad. No me inclino por ésta solución, aunque no la descarto.


 3- La OLP se dirige directamente a la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitando la obtención de miembro no pleno, lo que no introduce cambios decisivos, si la OLP supera los 2/3, salvo en cuanto a la representatividad palestina de modo que se convierte en un Estado miembro observador. Me inclino por ésta medida, sobretodo a partir de las declaraciones de Obama.

            Habrá que seguir este tema, pero igualmente como ya lo dije Carlos, las perspectivas no son las mejores, y lo que puede generar en todo caso es una radicalización de las partes. Por ejemplo, Netanyahu, Primer Ministro de Israel, ha manifestado que no congelará la creación de asentamientos en los territorios ocupados, porque así lo sugiere su electorado. 

miércoles, 31 de agosto de 2011

Marcha de estudiantes en Chile


             La semana pasada mencionaba el hecho de que el individuo se ha consolidado como actor internacional, ya que tiene la capacidad de influir en el mismo. Las distintas manifestaciones a lo largo del mundo, en las cuales se destacan la “Primavera Árabe” en Túnez, Egipto, Libia y Siria; en Israel, demandando mayor justicia social; y la más cercana, en Chile, donde los estudiantes secundarios y universitarios exigen reformas profundas en el sistema educativo, así lo confirman. Justamente ésta última  movilización será la que trataremos el día de hoy, buscando abrir el debate en nuestro país.

            Primero vamos a contextualizar la situación, para luego dar lugar al análisis. ¿Qué fue lo que originó el conflicto? Lo desencadenó una serie de demandas insatisfechas a lo largo de los años. Recordemos que en el 2006, durante la administración socialista de Bachelet, los estudiantes secundarios marcharon solicitando demandas similares a las actuales. El resultado fue que se promulgó la Ley General de Educación (Ley 20.370), la cual establece una normativa marco en materia de educación en Chile, reemplazando en 2009 a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, vigente desde 1990, heredada del Gobierno Militar del General Augusto Pinochet.

Según el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, actualmente el Estado chileno invierte unos 2000 dólares anuales por cada alumno de nivel básico y secundario, contra los 7500 dólares que destinan  los países desarrollados. Y el dato más llamativo es que un universitario chileno paga por mes casi lo mismo que un estudiante suizo por todo un año de carrera, sin contar los altos intereses que deberá asumir si pide un crédito para saldar esa deuda.

La movilización comenzó el 12 de junio, donde 50 mil estudiantes universitarios y secundarios marcharon por las principales ciudades del país, pidiendo reformas y más recursos para la educación superior, mejoras en la calidad de los establecimientos, el pase escolar para el transporte público durante todo el año y que los secundarios dejen de depender de los municipios.

En definitiva, los estudiantes tomaron colegios y liceos secundarios como también facultades y campus universitarios. En un principio, los rectores de las universidades apoyaron el movimiento, aunque después que el gobierno entregó recursos, se retiraron. Pero a aquellas formas tradicionales de protestas, los estudiantes han implementado algunas que han logrado mayor adhesión en la sociedad. Entre éstas podemos mencionar una maratón de 1800 horas en torno al Palacio Presidencial de La Moneda; en la Plaza de Armas de Santiago se reunieron para una masiva "besatón" por las reformas a la educación; en el Paseo Ahumada efectuaron un suicidio masivo arrojándose al suelo y quedándose quietos; y en un puente, alumnos de la carrera de Arquitectura colgaron figuras que parecían personas como si estuvieran ahorcados por las deudas.

Lo interesante es que las demandas de los estudiantes, entre los cuales se destaca  Camila Vallejo de 23 años, han pasado de ser propiamente educacionales a estructurales. Se está solicitando una reforma del sistema político a través de la Constitución, para que de ésta manera obtengan más representatividad y sus demandas sean oídas; y también la renacionalización de la minería de cobre en manos de inversiones extranjeras privadas, para que de ésta forma el Estado cuente con mayores ingresos, y pueda financiar la educación. Pero los dos puntos centrales del petitorio son que la educación sea garantizada constitucionalmente por el Estado como un derecho social, en contraposición con la postura de entenderlo como un bien de consumo; y se exige el fin al lucro en la educación, en todos los niveles de enseñanza, la eliminación de la presencia de la banca privada en el sistema de créditos para financiar la educación y el término del sistema de cofinanciamiento por parte de las familias, que ha sobreendeudado a muchos de los que han logrado acceder a la universidad. En otras palabras, aspiran a educación gratuita y de calidad.

            Uno de los grandes errores de Piñera, a mi parecer, fue minimizar el conflicto e ignorar las demandas, no dando lugar siquiera al debate. Más allá que uno esté a favor o no de la educación gratuita –como es mi caso en particular-, el lugar a la discusión en marco del Congreso ante una demanda determinada de la población, deber ser posible. Ha tratado de virar, atendiendo a las demandas, removiendo al ministro de Educación Joaquín Lavín por el actual titular, Felipe Bulnes, pero sin realizar los cambios estructurales solicitados. Bulnes si ha planteado un acuerdo basado en cuatro ejes.

            Primero establecer un sistema combinado de becas y créditos para el 60 por ciento de la población más pobre reciba ayuda del Estado, junto con reprogramar las deudas de los 110 mil morosos del sistema de créditos para pagar los aranceles de las universidades. También se rebajará la tasa de interés para el crédito de los estudiantes, del 5 por ciento al 2 por ciento. Segundo, fortalecer la educación pública, aumentando los recursos. Tercero, hacer cumplir la normativa que no permite el lucro con las universidades. Y por último garantizar el derecho a la educación de calidad.

            ¿El resultado? Piñera ha visto disminuir su porcentaje en popularidad de un 77% a 25%, el más bajo para un presidente en dos décadas de democracia. Más de cincuenta organizaciones sociales y ciudadanas adhirieron al paro nacional de esta semana, convocado por la Central Unitaria de Trabajadores, a través del nuevo movimiento “Democracia para Chile”. También el suboficial Miguel Millacura, del cuerpo de Carabineros de Chile ha sido imputado por homicidio por la muerte del joven de 16 años, que recibió un disparo la semana pasada durante la huelga general.

Andrés Oppenheimer, en el diario El País, ha hecho un análisis que comparto. Dice que

“(…) en el apuro por unirse al primer mundo y copiar los sistemas universitarios de EEUU, Reino Unido, China e India -los países con las mejores universidades del mundo-, Chile se apresuró demasiado. Un poco de gradualismo hubiera sido mejor”.

Expone una serie de datos que demuestran que el sistema educativo en Chile es uno de los mejores de América Latina:

“En el último examen internacional PISA (Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) de estudiantes de 15 años, en las disciplinas de matemática, ciencia y comprensión de textos, Chile obtuvo el primer lugar en Latinoamérica, muy por delante de México, Brasil y Argentina. Con respecto a la educación superior, Chile ha ampliado su cobertura educativa y ha aumentado desde 200 mil, hace dos décadas, a casi un millón en la actualidad. Casi el 50% de los estudiantes chilenos en edad universitaria cursan educación superior, un porcentaje mayor al de la mayoría de los países de la región. Y más importante aún, el 70% de los universitarios chilenos de hoy son hijos de personas que nunca asistieron a la Universidad”.

Pero en Chile se ha dado un fenómeno peculiar, y es el que origina el reclamo, ya que se estipula que el sistema lleva a marcar o reproducir aún más las diferencias sociales. Como los costos de acceder a la educación superior son altos adoptaron un sistema similar al australiano, donde aquellos que no podían acceder por cuestiones económicas solicitaban un crédito con tasas al 6%. El estudiante una vez recibido y con trabajo, comienza a devolver el dinero. Pero, “(…) a diferencia de lo que ocurre en Australia, donde a los graduados se les exige pagar un cierto porcentaje de sus salarios cuando consiguen un trabajo, en Chile tienen que pagar una suma fija, independientemente de los ingresos”. Esto, más la imposibilidad de encontrar trabajo debido a la gran cantidad de graduados que han hecho lo mismo, genera deudas a nivel general, que a su vez afectan a los padres, garantes del crédito.

Es una temática compleja, donde los intereses particulares de distintos sectores de la población emergen. Por un lado el de los estudiantes y familiares, que solicitan el acceso a una educación gratuita y de calidad, en base a una serie de reformas estructurales. Pero la realidad marca que algunas de sus peticiones involucran cambios drásticos, a los cuales difícilmente el gobierno pueda hacer lugar. No sólo porque no lo pueda hacer, sino porque no lo comparte. Por otro lado, tenemos a la clase política y al sistema educativo chileno -y las personas que involucra-, los cuales hicieron una reforma hace un par de años, pero que ven una sociedad disconforme y solícita de más medidas.

            En lo personal, es un tema con el cual me siento identificado. Tuve la posibilidad de asistir a la UNRC (Universidad Nacional de Río Cuarto) a estudiar, porque en aquel momento se me hacía imposible asistir a la universidad privada. No era un capricho mi deseo de hacerlo, sino que la carrera que había elegido sólo se encontraba en una institución privada. Durante un año y medio tuve acceso a una excelente educación; los profesores eran no sólo muy buenos profesionales, sino también personas accesibles y predispuestas; las instalaciones también eran buenas; y allí conocí a grandes compañeros. Todo esto, de manera gratuita. Por lo que soy un agradecido a la posibilidad que me brindó en aquel momento específico la universidad pública. Pero no por eso, voy a dejar de señalar ciertas falencias que uno desde adentro identificaba. Puedo mencionar la falta de cuidado de la infraestructura por parte del alumnado, escasos recursos económicos y falta de coherencia en la distribución de los mismos, programas desactualizados y procedimientos lentos al momento de hacerlo. Y otras más polémicas, donde lamentablemente personas que trabajan a conciencia y de manera responsable, se ven involucradas sin merecerlo.

 A veces escucho a algunas personas decir que: “En cierta forma, es positivo que el futuro profesional se tenga que enfrentar a la desorganización e injusticias de la educación pública, porque una vez que sale al mundo real la situación no varía”. Si me disculpan, ésta frase engloba justamente una mirada miope de la situación. Si se cuenta con una mejor educación se van a formar mejores profesionales, mejores dirigentes, se van a plantear mejores proyectos, se va a mejorar en términos generales. Es un círculo vicioso, donde la educación debe ser un pilar importante para generar el cambio. Muchos pensarán que estoy siendo utópico, y que el cambio es imposible, pero debatiendo y presentando distintas propuestas es por donde se empieza.

Por lo que creo firmemente que, al observar el fenómeno en Chile, es una buena ocasión para aprovechar  e instalar el debate sobre la educación en nuestro país. Rever las carreras que se ofrecen y si se encuentran en relación con lo que demanda el mercado laboral, la actualización de los programas, el sueldo de los profesores, los alumnos denominados “crónicos”, el establecimiento de aranceles, un sistema de becas eficiente, etc.

            Por otra parte, la universidad privada me brindó la posibilidad de estudiar la carrera que deseaba, con accesibilidad a profesores y directivos, con compañeros que también se han transformado en amigos a lo largo del tiempo. Lógicamente, tenía que pagar un arancel, y cuando se me imposibilitó hacerlo, la universidad me becó retribuyendo con trabajo de cuatro horas diarias y un determinado nivel de notas. Por lo cual le estoy agradecido también a la educación privada. Ahora, también hay cuestiones a resolver. Quizás no a nivel de infraestructura o de actualización de programas, porque es constante. Pero hay otras cuestiones a nivel interno, que también deberían ser debatidas.

            En definitiva la educación en nuestro país, tanto pública como privada, es perfectible como todo aspecto de la vida. No creo que una sea mejor que la otra. Un profesional es una conjunción de factores personales y externos. Entre los primeros se cuenta dedicación, actualización, acceso a información;  y en cuanto al segundo, instituciones organizadas, coherentes y profesores capaces. Vuelvo a reiterar la necesidad de abrir el debate de un valor imprescindible en nuestro país como es la educación.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Interrogantes en torno a Libia, DSK y el Oro


           En el día de hoy, en principio vamos a hacer una breve mención a algunos temas que hemos tratado en algún momento de la columna y que en ésta última semana han sido parte de las noticias destacadas en marco del ámbito internacional.

            Por eso en primer lugar, vamos a analizar el caso de Dominique Strauss Khan el cual ha llegado a una resolución y ha sido finalmente desestimado por las autoridades judiciales de Nueva York. Recordemos que allá por Mayo la Policía de Nueva York declaró que Strauss-Kahn, quien en ese momento era Director del Fondo Monetario Internacional y principal candidato por el Partido Socialista a suceder a Nicolás Sarkozy, “(…) fue inculpado de agresión sexual, retención ilegal e intento de violación” acusaciones realizadas por una empleada de limpieza del hotel Sofitel, la cual es una inmigrante guineana de 32 años. El portal Observador Global ha especificado que las razones de esta  decisión se basan en la baja credibilidad de la víctima, la ausencia de evidencia material concreta que pruebe una agresión sexual o un intento de violación,  a su vez las reiteradas mentiras de la empleada, y la comunicación con su pareja en la cual mencionaba la posibilidad de obtener un rédito económico de este caso.

            Entonces de las cuatro cuestiones que había que seguir, se ha resuelto la situación procesal de DSK; por otra parte los otros candidatos del Partido Socialista continúan respaldando al ex Director del FMI, pero pareciera que ya no como candidato formal para las presidenciales del año próximo, sino como asesor económico, ya que los tiempos apremian y las elecciones primarias son el mes próximo; por lo que si bien no ha quedado mal parado, los tiempos justamente no le permitirán el resurgimiento total desde una perspectiva política. Habrá que ver cual es la decisión que toma DSK luego de este problema, y cuándo retoma su actividad política.

            En segundo lugar, la vorágine de la economía actual nos lleva a analizar nuevamente el valor del oro. En la última semana, este metal llegó a un precio récord de 1880 dólares y cerró el viernes pasado a 1852. Los bancos que típicamente vendían entre 1 y 2 kilos de oro por día, pasaron a vender 20. Explican este fenómeno principalmente al cobro del aguinaldo, a la gran liquidez del oro y la posibilidad de guardarlo fácilmente en el hogar. Pero se está advirtiendo que como todos los commodities, el oro es muy volátil, ya que hoy está alto y mañana tiende a bajar. Esto se ha visto en esta semana ya que el viernes, como decía anteriormente,  el oro cerró a 1852 dólares, ayer tocó el máximo histórico de 1917 dólares, y hoy ha cerrado a 1784 dólares la onza, perdiendo 117 dólares en un día. Pero las variables macroeconómicas que produjeron está subida del oro se mantienen. Podemos mencionar las tasas de interés, la mayor demanda de China y de India y también la incertidumbre financiera desatada en Europa y Estados Unidos. Por lo que continúa siendo una inversión relativamente segura, aunque advierten que se trata de una inversión a largo plazo ya que la diferencia entre el precio de compra y el de venta (del 4% al 10%, según la operación) desalienta la compra por lapsos breves. El análisis de la bolsa de comercio y su funcionamiento quedará para la semana próxima, porque ahora si nos insertaremos en el tema central de la semana, aunque recordemos que como dejé entrever recién el tema central en marco de la agenda internacional continúa siendo la crisis económica-financiera a nivel mundial. El tema central esta semana es el conflicto en Libia, y el fin de la era Gaddafi, quien gobernó a Libia desde 1969.

            A fines de Mayo, hablábamos sobre la situación en Libia, y un estancamiento en el avance de los rebeldes, representados por el Consejo Nacional de Transición. La realidad marca que a pesar de las resoluciones del Consejo de Naciones Unidas, la 1970 que establecía una serie de sanciones económicas y la 1973 que establecía la zona de exclusión aérea, a la OTAN  y los rebeldes les costó más de lo que suponían en un primer momento derrocar al gobierno de Gaddafi. Porque más allá del discurso de la organización internacional, el objetivo final ha sido ése, y es la gran crítica que se hace en estos momentos. La intervención fue muy evidente, lo que se rescata es que a pesar de todas las contradicciones, retrasos y errores, al empezar la violencia en Libia la mayoría de países occidentales se pusieron del lado cierto, el de los ciudadanos que luchaban por su libertad y dignidad.

            Los rebeldes el día Lunes tomaron Trípoli, se habla de un 95% de la ciudad, sin embargo aún reina el desconcierto. Un ejemplo claro es que cuando se daba por hecha la detención de Saif al Islam, hijo y mano derecha de Gaddafi, su aparición triunfal ante los periodistas en Trípoli dejó descolocados tanto a los rebeldes, que habían anunciado su arresto horas antes, como a la Corte Penal Internacional (CPI), que había confirmado la detención y había dicho incluso que ya estaba negociando la entrega del valioso preso para ser juzgado cuanto antes.

            A partir de ahora, como dice Andrés Repetto, aparecen una serie de interrogantes hacia el futuro. Restablecer una Administración fuerte y unificada que controle la totalidad del territorio a la par que se construye una democracia no será fácil. Por caso, ya se está postulando el nieto del Rey Idris I, Mohamed al Senusi, quien vive  en el exilio hace ya más de 20 años declaró estar dispuesto a “servir al pueblo”. Tampoco resultará sencillo que las armas y la legitimidad adquirida en el campo de batalla cedan el paso a la iniciativa civil, en especial si algunos grupos deciden continuar la lucha (hay ciudades enteras todavía en manos de los partidarios de Gadafi) o aprovecharse de la falta de autoridad central. Hay una realidad, y es que en Libia se rompió el extraordinario carácter pacífico de los alzamientos democráticos árabes. Y por último quedará ver qué papel le cabe a las potencias Occidentales, y cómo será su accionar en Siria.

            América Latina se ha pronunciado de manera dispar. Mientras el presidente de Venezuela, Hugo Chávez expresó que reconocerá “(…) un sólo gobierno, el que dirige Muammar Gaddafi”, Nicaragua afirmó, aunque sin mencionar explícitamente a Gaddafi, que consideraría “positivamente”  una solicitud de asilo y Ecuador ha condenado las operaciones de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en Libia, que calificó de “clara invasión y una afectación a la autodeterminación del pueblo libio”. Por otra parte, Panamá fue el primer país latinoamericano en reconocer a los rebeldes en junio pasado y Colombia había votado a favor de las primeras sanciones a Libia y la posterior intervención. Otros países de América Latina han sido críticos con la intervención de la OTAN, como Cuba, Nicaragua, Argentina, Uruguay y Brasil, pero en estos últimos días no se han pronunciado.

            Si hay una certeza es la consolidación del individuo como actor internacional, ya que influye en marco del sistema internacional. Lo podemos observar de manera clara en las distintas manifestaciones que se están produciendo a lo largo del mundo. Desde las movilizaciones de la denominada “Primavera Árabe” en Túnez, Egipto y Libia para nombrar algunos casos, a los indignados en España, los israelíes solicitando mayor justicia social, India pidiendo por el fin de la corrupción y el más cercano a nosotros que es el reclamo de los estudiantes chilenos para una modificación en la enseñanza. Estos casos me parece hacen que los individuos se unan a los actores internacionales ya establecidos, como son los Estados, las Organizaciones Internacionales y las Fuerzas Transnacionales, en las cuales se incluyen a las empresas globalizadas y a las ONG´s.

miércoles, 17 de agosto de 2011

De oro, dólares y algo más...


La semana pasada hablábamos del déficit presupuestario y la deuda estadounidense, pero sobretodo exponíamos la crisis política –que debemos puntualizar y remarcar, tiene entre sus principales causas la crisis económica que ha impactado a EEUU desde el 2008- por la falta de pragmatismo tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano. Por lo tanto, la rebaja de la deuda estadounidense por parte de  Standard & Poor de “AAA” a “AA++” se dio por cuestiones políticas, no económicas.

Para el día de hoy haremos un análisis de algunas variables macroeconómicas, donde observaremos las consecuencias de la crisis económica a nivel mundial y en nuestro país. ¿Qué es lo que veremos? Bueno un poco lo que adelantamos, el precio del petróleo, de los commodities, del oro, qué se puede esperar con respecto al valor de dólar en nuestro país –subirá o bajará-, qué sucederán con las reservas del BCRA entre otras temas. La semana que viene observaremos lo sucedido con las bolsas a nivel mundial, y haremos una breve descripción de su funcionamiento de la manera más sencilla posible, para que los oyentes se comiencen a familiarizar y entenderla.

Estas variables son importantes para comprender que nuestro país no está exento de la crisis, sobretodo en un mundo globalizado como es el actual. Comenzaremos con una variable a la cual nos hemos ido familiarizando con el correr de los años, y es el valor del dólar. Hoy la cotización del dólar marca $4,15 para la compra y $4,19 para la venta. En nuestro país tenemos un tipo de cambio administrado, donde el Banco Central de la República Argentina interviene para mantenerlo entre dos bandas; de esta manera tenemos una cotización “competitiva” como se le llama, ya que nuestros productos son más baratos en el exterior, y favorece a las exportaciones, o sea a la balanza comercial, y en definitiva al ingreso de divisa. ¿Qué sucede si el dólar pasa de $4,15 a $4,20? Esto quiere decir que la gente está resguardando sus ahorros en dólares, por eso al haber mayor demanda, su precio sube –tal cual está sucediendo en la actualidad-. Entonces, ¿cómo hace el BCRA para mantenerlo dentro de la banda que estableció, y por lo tanto mantenerlo competitivo? Sale a vender dólares a través de los bancos, que funcionan como intermediarios, y son los agentes encargados de desarrollar las políticas económicas dictaminadas por el BCRA. De esta manera las reservas disminuyen. Lo contrario ocurriría si de $4,15 bajara a $4,10, en vez de salir a vender, compraría, para que haya escasez de dólares, las personas lo demanden y su precio suba.

Pero muchos ahorristas alrededor del mundo dejaron de apostar al dólar como moneda de reserva, lo que llevó a que la divisa se deprecie alrededor del globo. Mientras que la divisa estadounidense ha caído alrededor de Latinoamérica, en Argentina, el dólar siguió aumentando de precio frente a la moneda local. En lo que va corrido del año, el peso argentino ha caído cerca de 4% frente al dólar. El argentino sigue apostando al dólar, principalmente por la fuerte desconfianza que existe fruto de la caída de la economía en 2001 -tras entrar en default-, el “corralito financiero” y la pesificación de depósitos que le siguieron.

Para Nicolás Bridger, de la asesora financiera Prefinex, la principal explicación de por qué el dólar sigue subiendo de valor en Argentina tiene que ver con la fuga de capitales. “Mientras que en los otros países emergentes ha habido un fuerte ingreso de capitales, en Argentina salen más dólares de los que entran”. El diario Ámbito Financiero estimó que en los primeros seis meses de 2011 se enviaron fuera del país unos US$10.000 millones (mientras que en todo el 2010 la fuga fue de US$11.500). Cuando analizamos allá por Junio la controversia entre Argentina y Brasil por las Licencias No Automáticas, habíamos dicho que para este año se esperaba una fuga de capitales de alrededor de US$13.000 millones, cifra que parece se va a superar. Habrá que ver si el dólar a esta cotización no tiene intencionalidades políticas, y luego de las elecciones de Octubre  trepa más allá de los $4,5.

Alrededor del mundo las personas y Estados –diversificando sus reservas- se han comenzado a resguardar en el oro. Esto se explica en que el oro es el valor de refugio por excelencia. Mientras otros diversificadores tradicionales fluctúan en épocas de crisis, el oro ha demostrado siempre mejoras tanto en tiempos de inestabilidad como de estabilidad. A su vez la fuerte expansión de la base monetaria, dispuesta recientemente por los principales bancos centrales, conllevaría a una depreciación de las principales monedas fuertes por efecto inflacionario, generando así un nuevo impulso para el oro como refugio de valor. Las palabras de los expertos indican que todo el mineral de oro extraído en la historia asciende a unas 153.000 toneladas y  que las reservas de oro restantes no superan las 50.000 o 60.000 toneladas, es decir,  que con  una producción minera anual de 2.900 toneladas, en un plazo de 12 o 15 años se estarían agotando las reservas conocidas. Son señales de que probablemente los valores de este commoditie podría seguir en ascenso. Usted puede comprar en el banco barras o lingotes de 10 gr., 20 gr., Oz (31,1035 gr.), 50 gr., 100 g., 250 gr. Hoy la onza se cotiza a US$ 1791 o $7432, y como decíamos antes promete seguir subiendo. Uno ciertas veces parece pensar que invertir en oro es para aquellas personas que poseen grandes cantidades de dinero –para tomar un poco de noción comprar un kilo de oro, o sea 32.2 onzas equivale a 206 mil pesos o 63300 dólares-, pero la realidad marca que existen facilidades comprando menores cantidades. Y al igual que lo hacen los Estados, cada uno puede diversificar sus ahorros, apostando al metal.

Por último, se espera que el valor de los commodities se mantengan. Un ejemplo de esto es la soja, que continúa comercializándose a US$480 la tonelada. Pero si el estadounidense medio deja de consumir, asustado por el desplome de sus ahorros en el mercado bursátil, habrá consecuencias. Comprará menos productos y el impacto será directo sobre las exportaciones de América Latina a los EEUU (carne, vinos, cobre, petróleo, entre otros). E, indirectamente, si consume menos de todo, también consumirá menos de China. Y el país asiático reducirá, también, sus compras al Cono Sur por la caída de su economía.

En cuanto al petróleo, primero una aclaración, comúnmente hablamos del precio del barril de petróleo. El precio de este barril, que posee 159 litros, puede basarse en el WTI (West Texas Intermediate) que calcula el precio del crudo en EEUU, y el Brent, que calcula el precio del crudo proveniente de Europa, África y Medio Oriente. El primero está cotizando a US$ 88.22, mientras que el segundo lo está  haciendo a US$109.47. Se espera que por las previsiones que se están realizando en marco de la producción mundial, tienda a bajar por su menor demanda.

En conclusión, comprender algunas de estas variables nos permiten observar que la crisis económica persiste, que continúa siendo el principal tema en marco de la agenda internacional, y que nuestro país no está exento de sus consecuencias.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Crisis política de EEUU


           Para el día de hoy vamos a analizar un tema que ya parece reiterativo, pero que no hace más que confirmar lo que venimos diciendo desde la primera columna. Y es que desde el año 2008 aproximadamente, se ha instalado en la agenda internacional un tema central por su gravedad, persistencia e importancia, y este es la crisis económica a nivel mundial.

            Como es un tema complejo, el cual presenta variables que trascienden lo meramente económico, he decidido desdoblar la columna para seguir una lógica deductiva. Primero nos enfocaremos en la crisis política de los EEUU, producto de la crisis económica, ya que parece ser este el acontecimiento desencadenante. Porque como dice Antonio Caño, del diario El País, “EEUU no está en crisis económica. Si bien tiene problemas económicos evidentes: alto desempleo, lento crecimiento y déficit elevado. No son esas las razones de esta crisis. Las razones son políticas.” Luego, sí haremos un análisis macroeconómico para la próxima semana, donde observaremos las consecuencias de la crisis económica a nivel mundial y en la Argentina, y cómo ha reaccionado nuestro país. ¿Qué es lo que veremos? El precio del petróleo, de los commodities, del oro, qué sucedió con las bolsas a nivel mundial, qué se puede esperar con respecto al valor de dólar en nuestro país –subirá o bajará-, qué sucederán con las reservas del BCRA entre otras temas.

            Hace exactamente un mes comentaba que Barack Obama se había reunido con los líderes del Congreso pertenecientes tanto al Partido Republicano como Demócrata, para negociar cómo se encararía la solución sobre el déficit presupuestario y la deuda estadounidense. La medida central de los demócratas era un impuesto a los que más tienen, mientras que los republicanos preferían realizar recortes al gasto público.

            A su vez decíamos que las  empresas calificadoras de riesgo anunciaban que le podría bajar la nota a Estados Unidos, como por ejemplo Standard & Poor's (S&P) quien advertía que consideraba “bajar la nota de Estados Unidos en tres meses”, fruto de la parálisis de las negociaciones para evitar una eventual moratoria. Por lo pronto, esta situación ya ha tenido un desenlace la semana pasada, donde ambos partidos llegaron a un acuerdo a último momento.

            El portal Observador Global manifestó que, según un alto funcionario que pidió no ser identificado, el acuerdo permite aumentar en 2,1 mil millones de dólares el techo de la deuda del país -suficiente para llegar a 2013- y realizar recortes de gastos por 2,5 mil millones en dos etapas. Los recortes serán tanto en el sector militar y otros programas, con al menos 350 mil millones de dólares en recortes en el presupuesto de defensa sobre los próximos 10 años. Seguridad Social y el Medicare, los programas de salud impulsados por Obama, no serán tocados por los recortes automáticos.

            La realidad marca que Estados Unidos afronta una deuda global de 14,3 mil millones de dólares, una cifra equivalente al 99 por ciento de su producto interno bruto. Con la ampliación del límite de endeudamiento reclamado por Obama, la deuda se estiró al 102 por ciento del producto en 2012.

Pero, ¿cuál es la principal crítica que se le puede hacer a la Administración Obama en lo que se refiere a un acuerdo tan al filo de la fecha pautada? En primer lugar, que no expuso la problemática antes, probablemente porque otros temas del sistema internacional estaban absorbiendo su tiempo –la retirada de Afganistán, movilizaciones democráticas en el Norte de África-, pero no por eso debe desatender problemas de política doméstica.

            En segundo lugar, que no tuvo un liderazgo fuerte para sobrellevar la crisis, y encima para alcanzar un acuerdo debió acceder a las peticiones del partido conservador en detrimento de su propio partido. Se ha mostrado como un presidente blando y excesivamente conciliador. Sin embargo, creo que no hay que deslindar de responsabilidades al Partido Republicano –y aquí el por qué de la crisis política-, quien ha transmitido una imagen de radicalismo e irresponsabilidad, que genera dudas sobre su capacidad para gobernar y puede alejarle de los votantes independientes. La posición extrema del republicanismo se debe a la influencia del Tea Party, un sector ortodoxo del conservadurismo el cual está en contra de la suba de impuestos y del aborto, planteando que EEUU debe elevar sus barreras para detener la inmigración y debe abandonar organizaciones internacionales como la ONU o la OTAN. Lo que se prevé es que los republicanos tendrán incentivos para hacer concesiones en las próximas negociaciones. Pero el Partido Republicano acaba de demostrar que está dispuesto a dejar que se produzca un colapso financiero a menos que su ala más dura obtenga todo lo que quiere. ¿Por qué esperar entonces que sean más razonables la próxima vez?

            La opinión pública quería un acuerdo, así lo decían explícitamente las encuestas. Si ese acuerdo es mérito de la flexibilidad de Obama o de la firmeza de los republicanos se demostrara en el curso del próximo año a través de las elecciones.

            Muchos economistas, entre los que se incluye el Premio Nobel de Economía en 2008, Paul Krugman, sostienen que la amenaza de una recesión es muy real y que las autoridades estadounidenses deben acelerar la inversión y crear empleo, en lugar de recortar el gasto, ya que quien está pagando las consecuencias no son los mercados sino las personas. En definitiva, y siguiendo al periodista del diario La Nación Moisés Naím, “¿Afronta Estados Unidos enormes problemas? Sí. ¿Está debilitado? Sí. ¿Más que otros países? No. ¿Seguirá siendo en el futuro previsible el país más poderoso del mundo? Sí.”